Posteado por: sandra en: 16 febrero 2009
Eluana ya descansa en paz. No sólo porque falleciera el pasado lunes día 9, sino porque con su muerte puso fin al escandaloso circo en que el Señor Berlusconi había convertido su caso.
Con 21 años Eluana sufrió un accidente de tráfico que la dejó en estado vegetativo. De ésto hacía ya más de 17 años. La chica alegre que veíamos cada día en fotografías en televisiones y periódicos había dejado de existir. La Eluana de hoy era una mujer de 38 años que llevaba casi la mitad de su vida en coma. Una mujer cuya imagen nunca conocimos, y es que Eluana pidió a su padre años antes, que si algo así sucedía nunca dejara que nadie la viera en ese estado. Él lo cumplió fielmente.
Entre la vida y la muerte, dudo que alguno de nosotros no hiciéramos una apuesta segura por la primera. Pero hay casos en que estar vivo no es sinónimo de vivir, y éste era uno de ellos.
Su familia ha estado a su lado durante todos estos años y ha esperado con doloroso y escrupuloso respeto el tiempo que la Justicia ha precisado para pronunciarse sobre su caso.
Y es aquí donde Berlusconi aparece en escena. Sintiéndose todopoderoso, decidió extender la sensación de poder que le otorgan sus monopolios empresariales hacia terrenos menos escrutados para el Primer Ministro: la decisión sobre la vida y la muerte y las libertades personales. Y a la cruzada se autoinvitó la Iglesia, que al considerarse el guardián supremo de la moralidad, da por hecho que tiene carta blanca para todo.
El tándem, que consideraba que el sufrimiento que les suponía el caso de Eluana era superior al de la propia familia de la chica, decidió saltarse a la torera a los Tribunales, la Constitución y por su puesto a la propia voluntad de Eluana y su familia. Toman los medios con mensajes demagógicos y propaganda fácil, y como medida contundente (porque Silvio no se anda con rodeos), un decreto cuyo mismo nombre ya avergüenza (“Salva a Eluana”) .

Sin embargo esta vez no les ha sido posible: un padre con la ley y las libertades en la mano les ha vencido.
En nuetsro país y ante el desconocimiento de muchos existe un documento de “voluntades firmadas” también conocido como “testamento vital” donde se expresa la voluntad sobre las atenciones médicas que se desean o no recibir en caso de padecer una enfermedad irreversible o terminal que haya llevado a un estado que impida expresarse por sí mismo.
En todas las Comunidades Autónomas existe un Registro Oficial de testamentos vitales. En Andalucía más de 14.000 personas ya han firmado este documento que puede anularse en cualquier momento.
Los andaluces pueden encontrar toda la información necesaria sobre la Declaración de Voluntades Vitales Firmadas en la página web de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía o siguiendo este enlace:
Saludos. Y salud.
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