Posteado por: sandra en: 25 febrero 2009
La crisis que azota nuestro país al igual que al resto de economías internacionales es ciertamente una situación compleja no sólo por su escala, sino porque todo un modelo económico basado en estructuras neoliberales se ha resquebrajado.
Durante los últimos meses, hemos convivido con un aluvión de datos macro y microeconómicos, estadísticas, tasas…que hacen que los ciudadanos de a pie se hayan convertido casi en expertos economistas. Sin embargo, la gravedad que entrañan estos datos no son las cifras, en ocasiones escandalosas, sino lo que se esconde detrás de cada una de ellas: los desmanes económicos de algunos, han acabado con los ahorros, el trabajo y la prosperidad de muchos.
Ante este panorama, está claro que no seré yo quien tenga las claves del resurgir económico mundial, pero considero que es mi obligación apelar a los ciudadanos a no formar parte de un caos que nos precipite aún más al abismo. Ahora más que nunca debemos dejar de lamentarnos porque no nos conduce a nada. La solución pasa por emprender o formar parte de iniciativas que sirvan para dar pasos hacia delante y salir de este bache cuanto antes.
La actitud apocalíptica de la que acostumbra a hacer gala el Partido Popular, incluso mucho antes de que empezásemos a percibir la crisis, no ha hecho más que agravar la situación. No es que el PP esté por remar en contra, es que está porque el barco se hunda. En economía hay un concepto denominado expectativas que nos indica como la simple percepción que tengamos hoy sobre lo que va a suceder, puede alterar el curso de los acontecimientos futuros. Si estoy recibiendo continuamente el mensaje de que hay o habrá crisis (incluso antes de que en mi economía se hayan notado los efectos de la misma), empezaré a tomar medidas para paliar la incidencia de las futuras dificultades económicas. ¿ Y qué es lo más rápido y sencillo?: Consumir menos. De esta forma con mis gestos diarios de ahorro derivados del pánico ante las expectativas que me han generado, estoy engrasando de forma inconsciente los mecanismos que avocan a otros a la crisis por mi reducción de consumo.
Esto sucedió en cierto modo en nuestro país. Todos sabíamos como acababa la película, pero empezamos a ponernos el parche antes de tener la herida y además mal. Algunos seguían manteniendo su trabajo y su sueldo pero dejaron de acudir a ese restaurante que tanto les gustaba. Tomar la cerveza en casa se convirtió en costumbre, y también reducir las tertulias y los cafés vespertinos.
No se trata de que el que se encuentre en una posición incierta laboralmente o esté pasando dificultades económicas, no sea previsor y aumente el ahorro. Se trata de que el bombardeo con la palabra crisis no puede sumirnos a todos en un caos y una fobia generalizada que lleve a otros a la quiebra, lo cual al final repercutirá de forma indirecta en los demás como percadilla que se muerde la cola.
Desde el Gobierno ya se han habilitado las partidas presupuestarias y las medidas pertinentes. Mientras hacen efecto (y como no se sabe si será más tarde que temprano) es hora de que los ciudadanos también hagamos lo que esté a nuestro alcance. Entenderemos esto mejor con un sencillo ejemplo. Para ello hay que empezar por responder con sinceridad a la siguiente pregunta:
¿Supondría realmente un desgaste para nuestra economía personal el gasto de un par de euros un día a la semana? Seguramente tendrás que admitir conmigo que hacer un gasto extra de entre 4 y 8 euros al mes no nos supondrá una alteración dramática del estado de nuestras cuentas.
Veamos esto desde otra perspectiva. Si ahora con nuestro euro vamos un grupo de amigos o compañeros de trabajo a tomar un café al establecimiento de siempre, seguramente no estaremos poniendo en peligro nuestra economía personal o familiar como admitimos antes, pero quizás estemos salvando el día del propietario de la cafetería.
Con este sencillo ejemplo podemos apreciar que no es poco lo que está en juego y es mucho lo que está en nuestra mano. Debemos hacer un ejercicio de responsabilidad económica para con nuestros conciudadanos propietarios o trabajadores de bares y cafeterías, de restaurantes, de supermercados y pymes que intentan sobrevivir con un panorama más que adverso.
Es necesario ahorrar, pero hagámoslo de forma útil y minimicemos los efectos perversos de nuestro ahorro en las economías de otros. Intentemos que no se pierdan puestos de trabajo de forma innecesaria, y que la actividad diaria de miles de empresas siga adelante.
Aquí dejo una recopilación de lo que podrían llamarse “propuestas de ahorro eficiente” para que entre todos podamos ahorrar un poquito más sin hundir a otros en el intento.
En el supermercado aprovecha ofertas tipo 3×2 siempre que lo necesites. Es muy útil hacer una lista de la compra o menú semanal para comprar lo que realmente se necesita. Fíjate en las denominadas marcas blancas y en la parte superior en inferior de los estantes, pues lo más caro suele situarse a la altura de los ojos. Controla la fecha de caducidad de los productos que tienes en casa para no tirar nada.
No tienes que renunciar al ocio o las vacaciones. En vez de buscar vuelos para un destino predeterminado, elige ofertas de última hora, usa compañías de bajo coste o reserva con algún mes de antelación. No te prives de ir a restaurantes, muchos de ellos ofrecen menú con la misma calidad del resto de platos a precios estupendos.
Revisa todas las subvenciones y ayudas de tu localidad, región o país de todos los temas posibles (carnet joven, familia numerosa, ayuda de alquiler, abono de transportes para mayores, etc…)
En internet existen webs con descuentos para ropa de primeras marcas todo el año como privalia, buyvip o vipventa.
Busca alternativas a circular sólo con tu coche: andar, ir en bicicleta, usar el transporte público, compartir coche, etc… Si vas a comprar coche nuevo considera la opción de segunda mano, kilómetro cero, vehículos de prueba… En la web del Ministerio de Industria Turismo y Comercio encontrarás un listado con gasolineras más baratas de cualquier zona que solicites. El consumo disminuirá y la seguridad será mayor anticipándote a las detenciones, dejando de acelerar cuanto antes para aprovechar la inercia, y evitando cambios bruscos de velocidad en acelerones y frenazos. Quita las bacas si no las estás usando, aumentan el consumo entre un 2 y un 35%. El uso del aire acondicionado aumenta el consumo hasta un 20% y llevar las ventanillas bajadas totalmente un 5%
Compara siempre las comisiones (mantenimiento, apuntes, transferencias, ingreso de cheques, cuota anual por tarjetas…) de los distintos bancos y elige siempre el que te ofrezca mejores condiciones.
También es posible ahorrar en internet y telefonía móvil. La mayoría de la gente ya disfruta de tarifa plana en llamadas a fijos, si es tu caso presta atención antes de usar el móvil en casa si vas a llamar a un fijo. Por sorprendente que parezca, mucha gente ni siquiera sabe qué plan de precios tiene, entérate bien de cuanto estás pagando y compara con otros planes y otras compañías. Existen webs que incluso analizan tu factura del móvil y te recomiendan compañía, plan de precios y planes de ahorro.
Calefacción, agua y electricidad:
-De forma general se puede asegurar que una temperatura de entre 19 y 21 °C por el día y 15-17 ºC por la noche, es suficiente para la mayoría de personas. Por cada grado que subamos el termostato el consumo se dispara entre un 5 y un 7%. Si vas a salir unas horas, deja el termostato en 15ºC, es suficiente para mantener el calor. Para el aire acondicionado 25ºC son suficientes. Baja las persianas y/o usa toldos en horas de sol.
-Cierra el grifo mientras te afeitas o te lavas los dientes. Un grifo abierto consume alrededor de 6 litros por minuto. Coloca una botella de agua llena dentro de la cisterna y ahorrarás 3-4 litros cada vez que la uses. Utiliza difusores de flujo en grifos, y aprovecha al máximo la capacidad de la lavadora y lavavajillas.
- No dejes luces encendidas o aparatos funcionando (un televisor) en habitaciones vacías. Aprovecha la luz natural. Desconecta los transformadores cuando no estén en uso, por ejemplo el cargador del móvil. Desconecta también los aparatos que no vayas a usar en lugar de dejarlos en”standby” (televisor, aire acondicionado, DVD, equipo de música…) Usa bombillas de bajo consumo (gastan un 20% de lo que consume una bombilla habitual, y duran 10 veces más. Usa el programa de baja temperatura de la lavadora cuando sea posible, evita usar la secadora y apaga el horno, la vitrocerámica o la plancha varios minutos antes de terminar para aprovechar el calor residual.
Saludos.
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