Posteado por: sandra en: 9 marzo 2009
Ayer día 8 de marzo decidí no escribir ningún artículo en el blog, y lo hice precisamente para celebrar este día.
Comencé a pensar en las manifestaciones acontecidas en cada ciudad, en las actividades realizadas durante toda la semana, en las noticias emitidas en los informativos, en los post escritos por los compañeros…y pensé lo fantástico que sería no tener nada que celebrar.
No habría nada de lo que escribir porque hacía ya mucho tiempo que no se oían delitos de violencia de género y lo de la brecha salarial era historia… ¡Qué digo historia! Las mujeres ocupaban los puestos directivos de las empresas y tomaban decisiones erróneas y acertadas como cualquier hombre.
Además, eso de regalar carritos y cocinitas estaba anticuado, de mi época de niñez diría yo. Ahora recibir un juego educativo o un libro por tu cumpleaños estaba a la orden del día. Y es que hacía ya mucho que los anuncios de detergentes y productos culinarios no estaban protagonizados exclusivamente por dedicadas amas de casa. Ya nadie se sentía identificado con esa arcaica imagen, porque en el hogar coninábamos y hacíamos las tareas de casa por turnos (a excepción claro del postre de tiramisú, cuyo toque siempre conseguía mi pareja mejor, o de la tarta de brandy a la que nadie me igualaba).
Por esto y por muchas cosas más, el día 8 de marzo se recordaba con especial cariño, pero no ocupaba las cabeceras de los informativos. Tal día como ayer todos los periódicos se hacían eco del nuevo acuerdo internacional firmado por la Presidenta del Gobierno.
Habían pasado ya muchos años desde que todos celebramos que se había conseguido la igualdad real. Hacía mucho que el 8 de marzo ya no era noticia, porque la noticia era que afortunadamente ya no había nada en este ámbito por lo que luchar.

25 marzo 2009 a 13:34
Siento tanto como tu que aún tengamos que seguir celebrando estos días como reivindicación del camino que aún nos queda por recorrer. Pero también estoy convencido de que nuestro trabajo día a día va logrando acercarnos a ese escenario que nos esbozas en tu entrada. Como decía Machado, “caminante se hace camino al andar”.